Y lo que más he estimado es haber visto el Juicio de Minos, porque hasta ahora he vivido engañado, y ahora que veo al Juicio como es, echo de ver que el que hay en el mundo no es juicio ni hay hombre de juicio, y que hay muy poco juicio en el mundo. ¡Pesia tal!-decía yo-; si deste juicio hubiera allá, no digo parte, sino nuevas creídas, sombra o señas, otra cosa fuera.